Follow by Email

Google+ Followers

jueves, 19 de mayo de 2016

"El desvergonzado gorroneo de Marx"

El otro día me topé con un liberal en Twitter. Su hilo sobre Marx me pareció tan impertinente que lo transcribo a continuación. 

"El desvergonzado gorroneo de Marx"



"Uno de los rasgos característicos de Karl Marx fue su desvergonzado gorroneo a amigos y familiares. Así es que Marx tomó dinero de toda fuente disponible: su padre, su madre y a lo largo de toda su vida adulta, de su muy sufrido amigo y discípulo abyecto, Engels sino que también lo hizo psicológicamente. Persuadió a Engels para reconociese a su hijo ilegítimo, el que  tuvo con la criada de la familia aristocrática de su mujer Jenny. Marx, gastador insaciable de dinero ajeno, siempre se quejó de la falta de medios financieros. A Engels le reprochó su falta de generosidad. 

En 1868 Marx insistió en que no podía conformarse con una renta anual de menos de 400-500 libras una cuantiosa suma, teniendo en cuenta que la décima parte superior d los ingleses ganaban una renta media de solo 72 libras al año Karl Marx, el autoproclamado enemigo de la explotación del hombre por el hombre, no solo explotó financieramente a Engels. Marx, en su Miseria de la filosofía dice: "Al hacerse con nuevas fuerzas productivas, los hombres cambian su modo de producción y al cambiar su modo de producción, su medio de ganarse la vida,  cambian el resto de todas sus relaciones sociales. El molino manual te da la sociedad del señor feudal; la máquina de vapor, la capitalista industrial. La primera falacia es: ¿de dónde proviene esta tecnología? ¿Cómo cambian o mejoran? Quién las pone en marcha? 

Una de las claves del entramado de falacias que conforma el sistema marxiano es que Marx jamás trata de dar una respuesta. Y lo cierto es que no puede, ya que si atribuyese a las acciones humanas, individuales, el estado de la tecnología o el cambio  tecnológico, todo su sistema se vendría abajo. Porque en este caso, la conciencia humana, y la individual en particular, estaría determinando las fuerzas productivas materiales y no al revés. Además, un invento tecnológico no es algo material. Es el producto de un proceso mental, de un discurrir y concebir nuevas ideas. Las herramientas y las máquinas pueden llamarse materiales, pero hay previamente una operación mental que las creó. El materialismo marxiano no da cuenta del origen de los fenómenos "superestructurales" e "ideológicos" remontándose hasta sus raíces materiales. Por otro lado, los procesos tecnológicos no sólo requieren invenciones, sino también ahorro e inversión de capital. En este sentido, las relaciones de producción, el sistema jurídico y de derechos de propiedad, son los que contribuyen a determinar si se fomentará o no el ahorro y la inversión. 

Una vez más, el orden casual discurre de las ideas, los principios y la superestructura jurídica y de derechos de propiedad hacia lo que se supone que es la base. De igual forma, no se invertirá en máquinas a menos que en la sociedad se dé una división del trabajo suficientemente extendida. De nuevo, son las relaciones sociales, la división del trabajo y el intercambio cooperativos de la sociedad los que determinan la extensión y el desarrollo de la tecnología, y no al contrario. Aparte de estas deficiencias lógicas, la doctrina materialista es fácticamente absurda. Es evidente que el molino manual que imperó en la antigua Sumeria no "te dio" una sociedad feudal. El determinismo tecnológico hizo que Marx alabase todo invento nuevo importante como la fuerza productiva material mágica que daría lugar, de modo inexorable, a la revolución socialista. Wilhelm Liebknecht, amigo de Marx, refiere que, en cierta ocasión, Marx acudió a una exposición de locomotoras eléctricas en Londres y concluyó, encantado que la electricidad originaría la inevitable revolución comunista. Persuadió a Engels para reconociese a su hijo ilegítimo, el que tuvo con la criada de la familia aristocrática de su mujer Jenny."

No hay comentarios:

Publicar un comentario