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lunes, 21 de octubre de 2013

La sirena

La sirena

Amaba a una sirena
y cada fin de semana
con mi tripulación
iba a escuchar su canto sugestivo
atado yo a un mástil
los marinos todos eran sordos
Siempre yo les gritaba me soltasen
Siempre ignoraban lo que yo decía
Y el dulce canto en oscilar fluía
como si fuese el último
siempre el último

Y sucedió que un día
enmudeció su canto esa sirena
y yo
al mástil atado
como Ulises
me intrigué de no escuchar su canto
y verla casi muerta en un escollo

Entonces
me desató una fuerza sobrehumana
y ordené a los marinos
subieran
a la criatura lánguida y aún bella
a la cubierta húmeda y salina

La criatura apenas se movía
algas sus brazos débiles y mustios
cual rota fantasía en mundo de adultos
cual culto a la razón enajenado

Todo lo comprendí al mirar su rostro

No pude más
y me aferré a la roca
e imité el cántico de las sirenas
con voz forzosamente afeminada

Y sucedió el milagro
la sirena
se levantó y saltó hacia el promontorio
Entonces comprendí que era la roca
la que daba fuerza al canto
lo que a tantos hechizaba

Me empotré en el canto
y no hubo más

y se ahogó la sirena

E n p a z d e s c a n s e

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