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lunes, 21 de octubre de 2013

Danza con Minu

I

Amor, mi tierno amor:
¿dónde fuiste, muchacho, a danzar
con unicornios blancos
al compás de la música astral...?

II

Al danzar, niño, siento que hasta el sueño
del dios es el que sueño entre mi sueño.

Al danzar, niño, siento que los astros
me mueven con sus hilos de oro puro.

Te lloro en cada gesto y cada trazo.
Signos aéreos pintan tu figura.
Casi alga soy en mar sediento y breve.

Por ese movimiento gira el mundo;
por él de pluma soy y luz perpetua,
henchido en un desmayo-movimiento
en éxtasis de cisne traspasado.

Me acaricia la luz que me moldea,
cuando, húmedo ardo en mi fragancia;
y ya el rubor me cubre mis mejillas;
y las flores de Eros me exorcisan
hasta llegar al lecho de Minuestis,
y verme en el espejo de su frente.

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