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miércoles, 4 de julio de 2012

Una sinfonía sarcástica a Judas y al verdadero Cristo

I

Al trinar de potros de gruesos dientes
que barrocas arias de clavecines
rasgan tripa de gato en los violines
siento la crin arder de los dolientes.

Al tacto de un coro de adolescentes
pulimentados óleos serafines
danzan en tardes rotas en jardines
desecados por lágrimas hirvientes

II

El auditorio en calma.
El La emerge, limpio del oboe.
Se afinan los violines.
Una ramita vuela por los aires
y comienza la orquesta a conducirse.

II

Roncos los pechos de ágil violonchelo, se mece y canta en voz vigorosa.
Siguen el paso los contrabajos con sus ondas de mar pesadas.
La cantante con expresión pasmosa ya un rictus toma de expresión terrible y se alza a cantar en ágil movimiento emulando a un varón emasculado Furie terribili reclama a la hoja, y el mono cae a ciegas por el lomo. Los tigres se apresuran a las carnes de un sosegado cabrío azul extraviado en los lares musicales. Rompen las notas en el casco viejo. Trinan los gorriones asfixiados. Piso los nidos. Todas las auroras llaman a gritos a los querubines, rubios de pelo engarzando ovillos. Ovejas balan desgranados maíces. Un coro abrupto al movimiento y salto se apresura a dar alcance al gato que originó mis pesadumbres vivas. Me infibulan enmedio del desierto con navaja en saliva bautizada, con borde irregular de voz de Moreschi, con un balido enmedio de los cielos colocado a golpe de martillo.

Lloro al pensar que todos los cabríos me seguirían con sus manadas de perros a herirme los talones. Salto al lago y los peces se niegan a ocultarme. Enmedio de los llantos del encino, plumajes caen desangrados. Un mono enmedio con turbante regio profetiza las últimas novedades. Saca las cartas y presenta una torre invertida. Yo corro tras los lagartos más regordetes. Los veo desaparecer al final de las escaleras. Revientan las fuentes violadas por la mano de un dios caprichoso. Las cadenas se desgranan y ruedan en los caminos mientras los gitanos las toman y las venden como fierro viejo. Corro y corro, no me den alcance. Una garza sin cabeza vuela en círculos. Una centella me traspasa el pecho. Vuelvo mi rostro y la muchedumbre me quita mis sueños de niño para malbaratarlos en los zocos. "Cambio sueños viejos por nuevos. Cambio sueños por ensoñaciones de telenovela" Y en las chácharas veo mis sentimientos comprados por una mujer diminuta a la que no escucho.

Las polvaredas se alzan y los huracanes nublan el paisaje. Las mercaderías cierran. Los miserables tianguis donde una niña caga a la vista del público. Los conejillos de indias de ojos aterrorizados. Las barbies descabezadas y las piernas sueltas. Olor a hierba, querubines flacos al lado de la calle. Incienso que se eleva y perturba, cínicamente, las narices. Comidas y aceites impregnado el aire. Saturándolo más. ¿Cuándo se saturará por completo? ¿Cuándo me saturaré y me pondré como un caramelo debajo de la lengua del niño? Cuando me reclamarán los infantes y pelearán por mi una cascarita.

Niño del coche, riendo la avenida, burlando el periférico obsceno. Niño emergido del pincel de un genio. Mío por siempre, profecía de mi tacto, intuición de mi olfato que te olía a través de los años. Mundo se equivocó al no fraguarme junto a ti. Nos separaron en el molde en el que funden a las criaturas. Al momento de llegar a este infierno fuimos por caminos separados. Mas tu conservas esa forma. Estás amasado y no te quebraste en el horno donde se cocen, riendo, las infancias. Yo te estoy mirando y me siento burlado. Como un daguerrotipo ries eternamente. Mejor que las hembras del sueño. Una mujer te compitió y se supo perdedora.

Los alacranes vuelan sobre el nido. Los chacales insinúan sus tiernas miradas. Leones impacientes en sus jaulas. Cadáveres oscuros en el pene de Judas beben líquido laxo de su inmundo cuerpo. Judas compone versos y cree ser un poeta magnífico. Pero las palomas caerán del tejado y, con el frío mundo y su gente, caerán sobre sus fauces de toro y empacharán sus estómago hasta ahora repleto de querubines devorados. Vendrán los lazos invocando un cuello y tornarán la vista a la epidermis sellada de rubíes de culpa e ignorancia de Judas. Ahorcarán con un lazo enmohecido su frágil cuello. Y los esperpentos de ojos blanquecinos aullarán a sus pies de ahorcado.


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