Follow by Email

Google+ Followers

martes, 22 de mayo de 2012

Poemas experimentales

Poemas experimentales


Canto florido

Ye Cycni telpochtli
huilontli tetlacamatini.

Heme aquí, supuesto Ipalnemohua,
abrazado a un plumaje inicuo,
ya no fundiendo oro,
ya no engarzando ajorcas,
ya no ovillando plumas,
ya no forjando famas,
ni glorias,
pues no hay eternidad.

¿Flor preciosa?
¿papagayo de gran cabeza?
¿flor del autor de la vida?
Nada a mí.

Que otro bese a los antepasados,
yo no.

No le tengo respeto al poder,
a lo sagrados árboles floridos.

Que parlen las flores idiotas
mostrando sus grandes tetas venosas;
son solio de mariposas psicópatas…
y lo creen tronos de tigres.

¡Oh peste bucólica de los Huey Tlatoanis!

¡Que se quemen las armas, los escudos pintados!

Me burlo de los tronos y los viejos templos nahuas.
Abjuro de todo, más del Autor de la Vida.
Caigo, en carcajadas, por las escaleras de la Casa de Esmeraldas.
Me reviento la testa en la Coatlicue.
Aúllo, encuerado, en Moctezuma.

Robemos la flor de los sagrarios.
Renunciemos al dios, antidevotos.
Belleza y reyes, humo se trasformen.
Árbol Sagrado, Juego de Pelota
en el Mictlán se pierdan con los “sabios”.

Departamento japonés

                                                       Natura es confiscada por los ricos.
Púdrome apretujado en depto. japonés
casi sin libros  casi sin memoria
sin dinero
sin amigossin revólver
que es lo peor.


La canción que entonaban los pingüinos:

“Bacinicas del antropocentrismo:
chillad en vuestras jaulas.
Nada es todo siendo nada.
¿La vida humana?, ruina para el mundo.
¿Suicidio?, ecológico:
mitiga el calentamiento global.
No nos salvará ningún rapsoda.
El gran arte no nos redimirá.”

Ese día me dí cuenta
que no hacían falta
poetas en los polos.


Nocturno




Una noche…

Una noche                              con un demonio en las falanges

   subí mis escaleras                               y mastiqué aquel que despertó

me vi                                      aullador y perro hasta la chingada

   mojado, desnudo                               (algún día le dispararé)

completamente                       me penetró la sesa lunática

el humo de tus senos                            y mochó mis orejas

abstracto                                 mi pene con tu diente de fauno

e inflado de vida me cortó                   galán de prostitutas

y turbio                                   sentir de anguila

sutilmente lamió mi parte                                 que serpenteaba sobre tu dorado

genital                                    hasta tu roída vagina 

mis alas se desplegaron                                    me acurruqué entre tus muslos

como los                                             que mi mamá asó para mi almuerzo

cuervos ante el nopal                                        mis ojos vieron aquella

niños y una                                         niña que amé en chaquetas
(los demonios seguían en mis dedos)
         espina mató aquella                                          quejarse dentro de mí

polla                                       alada y cacareante

que es mi puta                                                  hermosa o yo dentro de ella

sublime                                   pero no me regresa

¿Me llevas a la luna?                                        me dejó en sus piernas

y                                             me desterró al celestial infierno

me regresó a mi vida
vaginal
sepulcral
llena de cráneos


II

Trepanando el tiempo con una barrena-llanta,
el coche va hacia un destino que es un círculo.

Mi hermana estaba en el avión
a eso como de las cinco
de no sé que día.
A Cancún no iba.
No maletas.
El regreso.

Yo seguía en el auto.
Contaba los dedos de mi mano.

III

Tlic, tlac, kube, tlic, tlac, kube, el tiempo se rige por unas canciones que entona un gato viudo.

Tlic, tlac, kube, tlic, tlac, kube, el tiempo es el tigrillo que me arañó el otro día.
Tlic, tlac, kube, tlic, tlac, kube, el tiempo es cuando me caí de las escaleras y rodaba glúteo de gato.

He de contarles que yo me dediqué a la cacería de los gatos azotéicos
Mi primo igual
Las Guerras con los linces eran interminables
Los gatos chicos en las jaulas se azotaban
pero los dejamos salir.

Ahora estoy encerrado en la misma jaula.

Un niño juega con una ballesta defectuosa
Me dispara
Cierro mis ojos
Me erizo
Me escondo entre las chácharas de mis antepasados
y recuerdo a los bisabuelos gatunos que
saltaban en los techos.

Mi infancia es ir de cacería
a cazar hombres siendo gato.

El tonto niño cree que me hiere su flecha de madera
y papel aluminio

Maúllo como mi primo lo hizo en el bote
cuando lo fueron a tirar al paraje.
Ha de estar con Dios el condenado.
 
  
El niño sueña que se levita, que nos declara la guerra
y vuela sobre Iztapalapas superpuestas.  

Nunca acaba la cacería
Siempre hay mas gatos, más gatos, más gatos, más gatos

El niño se desespera y prefiere irse a soñar a otra parte,
al lomo del caballo miniatura que lo llevó por el techo
de la casa más vieja.

Yo le recuerdo que le gustaba “la canción del gato viudo”
y el chilla y me muerde el costado.
¿Quién es el felino ahora?
¿Quién merece atorarse en el tubo del drenaje
una tarde soleada como a eso de las cinco
y maullar hasta que Carlos pueda desatorarte
para meterte en una cubeta?

Tlic, tlac, kube, tlic, tlac, kube, Yo tuve un gato que se llamaba Chat y no tenía sombrero
Tlic, tlac, kube, tlic, tlac, kube, una víbora de agua que se acurrucándose en mi entrepierna
Tlic, tlac, kube, tlic, tlac, kube, un pez que nunca bauticé
Tlic, tlac, kube, tlic, tlac, kube, un amigo que ya no tengo.

III

El señor desollado
me dijo que la mujer que cortaba zanahorias
en la cocina de mi abuela
era la metáfora.

Yo no quise creerle.
Pero mi fantasma sí.
Y, desde entonces,
mi arlequincita se vuelve
un sacapuntas amarillo
cada vez que trato
de hacerle el amor.
Una vez se transformó
en un periódico;
hace tiempo, en el agujero de una aguja;
anoche, desapareció.
La fui a buscar a la cocina.
La encontré muy seria.
No pude volver a jugar a ensartarla.

IV

Modesto en su rugir de piedra herida
solios de angora da bajo la mano
al rugidor perpetuo que se vierte
en

¡±_á________________>___þÿ   _____________________________________þÿÿÿ____________      ___n___o___p___q___r___ÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿýÿÿÿþÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿR_o_o_t_ _E_n_t_r_y_________________________________________________ÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿ____________________________________þÿÿÿ____________________________________________________________________________ÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿ____________________________________________________________________________________________________________________ÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿ____________________________________________________________________________________________________________________ÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿ________________________________________________R_o_o_t_ _E_n_t_r_y_________________________________________________ÿÿÿÿÿÿÿÿ____________À______F____________Àùr£Ž‘Â_____________V_i_s_i_o_D_o_c_u_m_e_n_t___________________________________________ÿÿÿÿ____ÿÿÿÿ____________________________________s___£ö________S_u_m_m_a_r_y_I_n_f_o_r_m_a_t_i_o_n___________________________(___________ÿÿÿÿ____________________________________
___(Ç________D_o_c_u_m_e_n_t_S_u_m_m_a_r_y_I_n_f_o_r_m_a_t_i_o_n___________8___ÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿ________________________________________¼_______ÿÿÿÿÿÿÿÿ____ýÿÿÿþÿÿÿþÿÿÿ____þÿÿÿýÿÿÿýÿÿÿ
___
______

y demás dibujos que son pelotas bajo la sábana infancia
Yo dibujaba en las tardes a la luz del monitor
mientras escuchaba el trino de las teclas
Pero a veces no, y un tucán me besaba las yemas
Un perico era el mejor amigo
Y un mouse el pincel del dios pequeño

V

2+x= y
y-z=0
0=Yo=muerte

Y, desde entonces, creo que es mejor ir bajo la sábana.

Mamita: vuélveme a leer Las Soledades.



VI

Sólo solo soy
decadentista.


VIII

Deslavado de todo
de torcida raíz
mi sueño

Lago. Patos. Piedra-tristeza.

En cristal hundo en
viento-raíz mi pecho.

Lago: lágrimas arcaicas que dejé en el sueño

Desnudo sobrevuelo
Yo al agua
Yo no es.

Plumas. Pájaros hermanos. Sonrisas.
Peces en el subterráneo ¿o mi vientre?

Chapoteo de agua.

Una última fiera que amansar.

Himnos de los ballenatos
que dejé en aquel zoológico.

Río corre en asfalto hasta las vías del metro
Peces. Peces.

Vuelo. Toco agua. Pero ya no
Ahora en campo.

Tumbado de espaldas
mi pene es una espiga ondeando al viento
junto a las otras.

Suspiro.

Ojos cegados.

Acaricio mi cuerpito.

Callo.

Pasan los coches con su prisa fría
Tibio estoy con un grillo en mis cabellos.

Crí, piedra mascando pasto
Crí, hormigas
Crí, soledad.

Me pica el pasto la entrepierna
Quiero cantar
pero no he conocido a Omar

No he amado todavía.

Recuerdo que brincaba desnudo
por la lava volcánica
y sólo los bichos
me veían danzar;
que tiritaba solito
salvaje y niño ¡Grau!

Si Omar aquí…
Si de pronto me abrazara y saltáramos
mientras nos corretean grillos y pelusas.

Jugar, gritar, hacer rondas aéreas.

Que me de un beso mientras
tomamos por almohada a los nopales
y a las tunas de amplios ojos
Me enseñara su lengua juguetona
Me lamiera la cara maullando:
“Miau, miaramiau
Te quiero”

No estuviese yo en clase carcelera
Fuera a jugar contigo para siempre.



IX

Yo contemplo los templos devastados
por tiránica mano a un tiempo breve
con tu cariátide de nube y de forma
desmayándose en un espejo blando.

Corro tras ti, y corro sin hallarte.
Siglos podría pasar lamiendo un culo
retorcido en su flor caridoliente.

Versos de masticadas clasiquismas
y sus rústicos nimios aforismos
alternándolos voy en un morboso
canto de la degradación significante.

De Grünewald aúlla el apestado
Cristo mientras lo lloran las lombrices.

Coño de forma y sombra ante la cruz
se entreabre como un mirto de horror.

¡Oh la degradación tan más divina
en incoherencias vertiendo sus máximas!

Quiero ser rata yo y yo contigo,
cuajándome en las aguas xochimilcas
con mariachis de bastardía
al ritmo de las fofas trajineras.

X
alapa

Mis manos todas fueron a ese piano
malos remedos de afinadas notas.
Yo, tropezando y dando mis traspiés,
voy hasta hartando al gato xalapeño.

Los sillones azules me retuercen.
La estatua de Beethoven no me mira.
Nijinski. Gritos. Danzas. Golpe en suelo.
Y los cristales rotos que le envidio.

XI

Observando alternancias neurológicas,
pronuncio un cuar pedroparamizante
sin casi abrir los labios.

No el aire fue al movimiento y traste
que di en un llano en llamas.

Si Comala me midiera,
ridículo me hallaría.


XII
El pasto en que dancé está casi seco.
Revivirélo con mis alas-cisne.

XIII

Perseguí las libélulas danzando.
Conecté las auroras en mis plantas.
Devoré y fui un dios enhiesto al aire

XIV

Hubo una tarde en que bebí una araña
de espaldas tendido en la escalera.
Y los chicos pasaban sin mirarme.
Y sin mirarme, chicas, las estrellas.
Y como que lloraba y no lloraba,
harto de los significados de la noche
de aquella luna falsa que no ahogaba
ya mis sueños cabrones.

XV

La chica se rió cuando le di la carta.
¿Soy un Marceau? ¿por qué la risa?

Siguieron las jaurías ladrando siempre;
yo, llorando en mi mundo prehistórico.

XVI

Estoy de fiesta con mi mente vaga
y rozo mis cabellos en un chasco
que fue mi hermana persignada en paños
y nalgas misteriosas, loca esponja.

Y las vampiras siempre, y las brujitas,
y yo metiendo mano a las garzotas,
a los restos del pié y del calcetín
que me empujaba, ardiendo, en mi cerebro.

Yo ninfas bauticé sin mi venera.
Con un cuchillo de falange amante
les di su nombre breve a cada una.

Una mujer me llama desde afuera
mugiendo al par de mi sentir sombrío
y mi moralidad que se deslíe.


XVII

Mi ojo de cristal
se ahoga en sí mismo
en raudales furiosos de gota
petrificada al punto por mi canto.

El cántico de la niña muerta,
lúgubre, de mi voz hizo
una hebra enhebrándose en tinieblas
que en el estío eran
el moribundo réquiem de los astros.

XVIII

Como aquellas parvadas que se contraen
en el cielo xochimilca,
me contraía.
Era una de aquellas aves. Perdón, las era todas.
Y, al empezar con mi vuelo zarpa de pantera,
me venía a la mente la manita de mi amigo.
Pero ya para qué les cuento esto,
si yo lo he asesinado verso a verso.

XIX

A veces tengo un gallo en las rodillas;
sólo de sueño alimento.
Y puede suceder que un día se canse
y de por ir a muslos desconocidos.

XX

Los niños me preguntaban señalando su labio superior:
“¿Qué te pasó aquí.”
Callaba.
Me preguntaban: “¿Cómo te llamas?
Callaba

“Pinche niño labio leporino”, un chico dijo.
Callaba.

- ¿Por qué no hace nada de la clase?
- Es que está pendejo.”
Callaba

“¡Está muerto”, y reías.
Yo la llamaba.

XXI

Un yo poético se vuelca sobre mí:
un niño de ciento cincuenta años.

XXII

Yo tenía la imagen de una chica linda y desnuda,
su cuerpo era blando y sin contornos.
¿Cuántas noches me vio en mareas de furia?

XXII

Una chica de secundaria
me mandó un beso que era un cuervo en mí
y flor en ella.
Cuando volví, no estaba.
La maestra.
La maestra.

XXIII

Canto entre follajes inmateriales.
Y se cubren las frondas con cuchillos,
y se cubren los sotos con navajas,
canto afinado, mas con muy mal timbre.

XXIV

“Cuando aprendas a hablar, vuelve a marcar.”

XXV

En el ocaso fragante, maldigo tu aura,
la misma que os mece en el aire
y, en tumbos de astro y ajadas palabras completas,
entona sus mismos discursos pletóricos
llenos de falsas promesas.

XXVI

Tal es la vida que nos guía lento
por las exuberantes avenidas
del siempre vivo margen de mis dudas.

No comprendemos todo lo existente,
mas la imaginación sospecha todo.

XXVII

De cera el papagayo enfrente mío.
Del leopardo los ojos del espejo.
El vapor obsidiánico gutura.
Y en sus crines colapecean, de pechos
enormes, cardúmenes de uñas.
No derramas tu lágrima, antipoeta.
(ganara opacidad al enfriarse).

XXVIII

Vibraba el metrobús a mi soneto.
Cardúmenes, croaban mexicanos.
Buches hinchaban, en calor, marranos.
Y peludo sobaco rostro, feo y escueto.

Sin respirar ya casi olmeca rostro
repleto de sudor miro tan sólo.
Y las axilar bufan de velludas;
ariscamente, fúchila, me dicen.

En vorágines vierto mi mareo.
El vómito me cubre la garganta;
y, ácidamente, gola se me quema.

Y trago, al fin, como a mi mal soneto
a la agrura, metrobusil caraza,
en un rictus de momia carcomida.

Último sueño


Éstos que tu manita rubicunda
movióme a trasladar de augusta pluma
elogios son de tu beldad fecunda.
Embebido en tus ámbitos de espuma,
para engastarlos en tu hermosa suma
jaspes sustraigo, bellos, y en profunda
lira no ya gimiendo improvisada,
sino afinando a poco, acompasada.

Entreteniendo al tiempo y al momento
alas de cisne doy, aunque aturdido.
Con dulce son y blando movimiento
danzo mi pluma en un ballet transido,
tantas  turquesas en tristezas lento.
Templo de Apolo, palio de Cupido:
punta me torno de cincel esbelto
con que te esculpo en canto no disuelto.

Angelical, adonis sin segundo,
de espuma pasmo y pasmo de la bruma:
sois numen más fructuoso y más profundo
que aquel ahogado hermoso se inhuma
y ahoga en aguas hondas moribundo,
en oasis calmo que en flor lo esfuma.
Clásica antigua toda la belleza
le imita mal a tu delicadeza.

Rubio el muchacho, en oro consonando,
no de oscura negrura recubierto;
yo sólo entre sus rizos navegando;
tú condensando el mundo tan incierto;
más oscuro yo que tú agonizando;
tú más claro que yo en florido huerto.
Yo en un macabro cuervo me tendía;
tú, en la gloria del divino día.

Tú que de nívea faz arcángel eres;
tú, el árbol frutecido en primavera;
yo zozobrando, tronco, en la albufera.


¡El lebrel que labró las libres luces
de tu fino perfil tan afinado!

¡Y nieves das y en rosicler te irisas,
y carmesíes regalan tus sonrisas!

¡Aire y vapor del cuerpo desvaído
en que en trance de amor enmudecía!

Tan plácido es tu celestial perfume
que Morfeo, de envidia, queda implume.
Narciso, que te envidia, muere al punto;
su cadáver se encela aun difunto.

Lactescente licor de cutis claro
de las que te tributa Eros fragancias
que lácteo y blando de tu boca escancias
es la nocturna exhumación del día
en que en fortuna tu calor me hería.

II

Me has negado, muchacho.
Todo lo poco que de ti quisiera
que todo significa

¿A sonrisa de lis, cáliz de incienso?
¿A tus ojos de amor, mares de oro?

¿Trono de mirtos? ¿arrayán de aromas?
¡Cangrejo que carcome en carcinomas!

De Príapo gigante e invulnerable
miembro en las frutas de tus labios tienes.
Un puto rimador versa en tu culo.
¡Una tarántula te coma el seso!

Ahora perra eres de gigantescas ubres,
perdiendo compostura y aullando
envuelta en su ridícula peluca tianguiesca
Eres frío cual los autos de los burgueses,
enajenante máscara de diseñador,
rígida arquitectura actual.

Yo te quisiera rama en arroyuelo salvaje
con el trasero al aire y rezongando al mundo.
Quisiera abofetearte y hundirte la cara
en las cenizas de los antepasados.

Quisiera aullar contigo abrazado
a un gran lingam milenario,
enunciar los nombres de todos los ríos antiguos,
montar a los gallos de los amaneceres,
burlar con los genios poetas,
hacer un gran collar de miembros.
(y soñar que ayunto con Omar, que no contigo)
Pero güerejo undoso eres,
junior con el chipito fruncido,
nenito que camina al par
de las lucecitas del solecito.
Caracolito, caracolito,
Apocalipsis del amorcito.

Me chinga con áureos venablos
el hijo de una Bestia.

Como una tarántula que silenciosa
sufre e, inútilmente,
agita sus colmillos y patas
contra el peso de una serpiente vigorosa,
del mismo modo
me retorcía un gigantesco lazo el cuello
al ritmo del desdén de aquella tarde.
Y se iban los suelos empapando,
y se iban las putas empapando
que ocupan los burdeles,
con mi llanto.
Hay veces en que me harto de mis versos
y ya ni coño tienen los perversos.

Rimbaud menor

Rimbaud menor, flamenco, mexicano,
hambriento, sediento, gritón, danzante
y Gong feng ora fue al viento, a las ondas
en forma homercillescapollinaria;
tal soy. ¡Oh, mèr; si yesca ardiera entraña!
Escapo, niño, a la virtú adversaria.

Veinteaniño
junto con fauflaubérsticos                             bisturíes
vientre abriré   de improbitas                      societas
y mostraré           los intestinos                  parvos
las flores                 repulsíneas          y hedograntes
fellas como                 arcadángeles plumíneos
a yo que con                     colori lo oprimían

Chapoteo

Doble peplo placer plumiferino
del pato chusco que pisaba el charco.

Desgarro del yo

Mientras trinos destrozo, tristes ruiseñores,
iris hiriente irradia, de sí, rayos,
y risa riente daría por decir a yo ser otra       ánima.
Decida yo ser otra                                         manía,
ya no toro sedado.
Deicida yo, res rota,
a yoico dios tabú e iconoclasta.

Pulsando pies

Pulsando pies y navajeando cuellos;
tronchando las pupilas con las muelas;
orejas masticando; a las abuelas
coletas dando de sus nietos bellos.

Nos sentimos aullantes en resuello
interminable. Semen en las duelas
derramamos, sin ver que las mochuelas
y sus hijillos porno dan destello.

Rogamos más aguja y más lobato
al ritmo de las ráfagas ardientes
de un criminal en crímenes novato,

invocando del diablo los tridentes
que nunca invoca Asís, el insensato,
baboso y mentecato hasta los dientes.


Flagelo

A las buenas conciencias soy flagelo.
Soy una anguila de aspas ventoleras,
y locureo en mis propias tolvaneras
de aragna viva en todo cerebelo.

Yo a la moral insigne me rebelo,
y domo aquestos pulpos de lumbreras
con mi risuegno látigo, en certeras
excoriaciones bellas como el celo.

Amagando las tetas más amargas,
doile al Amor las cuencas de mis ojos
para que diga cuál de las adargas

que mi costado hirió con sus enojos
puede en sublime perra piernas largas
acusarme de hereje con rastrojos.


La risa-diente que en el labio asoma

La risa-diente que en el labio asoma,
y su sentar-pararse al mismo tiempo,
y su cachete abyecto al contratiempo
que en espumas anega su redoma.

Hay cuervas infantiles en carcoma
que mis ojitos tienen en el templo
mísero de alacranes que contemplo
reir protervos con su verga roma.

¡Si riésemos igual con un vergajo
arrastrando las mismas convenciones
en las que ya no cuaja mi carajo

en un sinfín de las adulaciones
que masturbando está al de más abajo,
les espantaran a Omar mis dilecciones!

Soplaba en mi voz aquella musa

Soplaba en mi voz aquella musa
a la que herí yo con mi uña de gato
un día con sabor de garabato
y patitieso beso, flor difusa.

Meneábame una niña más confusa
que las chancletas o que mi zapato
tascando con su cara como pato
diente-sonrisa en casi todo ilusa.

Ilusión que me soplan los meneos
fue calosfrío de amor, rodillas duras,
con los que garabatos maniqueos

cedieron todos ante mis conjuras
y ante mis breves gatos-camafeos
que en mi cuello colgaron sus perjuras.

Morfema

Morfema en que te ahogo en un segundo
me dilata la letra en mi cerebro,
y celebro la vena de mi mundo
que me devasta al tiempo que te enhebro

Ya poco en esta fiesta te celebro
Con canto intestinal y furibundo.
Vaginas dan a tu rencor profundo
bascas y bascas sin rima bastarda.

Yo puteo con siglos venideros.
Yo no soy ni seré ni nunca he sido.
Yo me juego la verga en el hocico.

Y devasto al soneto pornográficamente
en un giro de lengua hecha pedazos
en su cristal de viejas encueradas.

Triste

Triste, no yo de primavera ufana
con dorada por cumbre vanidosa,
me vine a juguetear con esta hermana
que soledad la llamo, y primorosa.

Templando los cascajos de la cana
virtud que en mí se muestra pavorosa,
bebo malignidad, niña confusa,
no de pradera de oro, canto de ave.

Bruma del leporino no difusa
me lame el pene con su toque suave.
Niño protervo en su cuajada nave

mirtos alberga, verga cornamusa.
A este lebrel lo llama con su clave
de hedor y pavorosa y parva musa.

Caníbales

Caníbales yo vi sin luna amados
en un peral con cinco lenguas de oro,
y se iban a dormir si los llamaba,
con un cuerno de guerra, aquí a mi lecho.

Yo supe de las cargas que el despecho
arrastra con agujas de hoja-pino
que me veía llorar,
mientras Omar
decía, entre risas:
“Esta muerto.”
Y el piso tan murmullo, beso plano de madrastra,
me refería al oído un gélido cuento de nunca acabar.
No lo sé. Pero Omar me mira después de la obra de teatro
con sus ojos de cachorro masturbado por su hermano;
pero, eso sí, como pidiendo perdón.
Vi un niño abortado en su mirada


Omar

Perfil moreno y ajedrez lo pienso.
“Me va a causar problemas este chico,
se ve que es cabecilla el muchachín.”
Genio no era; y yo, del mal.
Pero guardé los galgos bajo las palmas.

Los poetas indecentes me llaman, ahogados,
desde las estancadas riberas.
“Ven a jugar poesía con nosotros”, dicen

Hay ocasiones en que un perro chulo
baila en un compás sin coherencia aparente.
Venus hizo de su concha mi hacha,
y el tridente de un dios fue mi batuta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario