Follow by Email

Google+ Followers

viernes, 25 de mayo de 2012

Pastorela de los errores


Pastorela de los errores



por Cycni



Personajes





Herodes          Eber



José                 Israel



María              Paola J



Pastor 1           Mario



Pastor 2           Mario Arturo



Pastor 3           Josué



Pastor 4           Bere



Poeta               David Meza



Melchor          Mario Alberto



Gaspar             J. Luis



Baltazar          Pablo



Luzbel             Cycni



Arcángel         Frida



Lujuria                        Lorena



Envidia           Maribel



Ira                   Ricardo



Pereza             Paola



Gula                Tania



Avaricia          Itzuri



Vanidad          Yoali



Estrella            Cristina



Dueño de

la posada         Olaf



Ánsar              Lía



Ángel menor   Érika



Pastora           Sacnité

incidental 



Coro               Jessica

et al



Primer acto



Coro



De gélido plumón y lilio ebúrneo

se cubre ya el país del rey Herodes

en que la escena que veréis sucede.



Del hijo de una Virgen son las glorias,

nacido sin concurso de varón,

por nevada paloma concebido

en rutilantes auras en cascadas.



Riquezas y perfumes de la Arabia

son al auténtico Dios de Israel

homenaje de todas las naciones.



Catorce veces tres generaciones

de la casta de Abraham han sucedido

antes de que el Cordero decidiese

allegarse a este frágil domicilio

donde la muerte extiende su centella.





Lujuria



Cuando Onán su simiente derramaba
por tierra, Dios brindóle injusta muerte;
y en Sodoma sus iras arreciaba
contra el alegre pueblo en mengua suerte.
El adoptado dios de Reina en Saba,
ese dios, no gobierna nuestros actos,
ni con Jesús, el Cristo, tengo pactos.





Avaricia



Yo oros anhelo. Poco a mí interesa

la basca humanidad que a mí me estorba

en mi deseo de joyas y riquezas.

¡Qué importa el hombre hipócrita!

El egoísmo es lo más honesto

que experimentar un hombre pueda.

No me importa que parlen

los débiles de seso estupideces.

¡Que crean en los valores hideputas!

Yo a todos los vendiera por dinero,

pues me librase de la competencia

que representan sus inmundos seres.

Todo el poder a mí. Toda la gloria.

Humíllense los ante mí, brutos gusanos.

Voluntad de Poder es lo que importa.

Mueran los pusilánimes endebles.



Gula



Caníbales yo vi sin luna amados

en un peral con cinco lenguas de oro,

y se iban a dormir si los llamaba

con un cuerno de guerra aquí a mi lecho.



Yo comería mis propios entresijos,

la miel que zánganos y abejas raudas

de las flores más negras han libado,

de propios intestinos, miel tan mía.



Insaciable, ambiciosa de las carnes

y sedienta de todo lo existente,

voy devorando al mundo sin reparo

de ver a quién despojo de sustento.

Poco importa si mucho me alimento.





Primer cuadro



Entran José y María. Encuentran la cueva.



María



Poca hospitalidad, largo el camino.



José



Cierto es. Hemos pasado poblaciones

y en todas ellas han negado asilo.

No hubo lugar en la última posada.

Que empadronarnos en Belén tenemos

en los próximos días.



María



A fe mía que hemos de encontrarlo

muy a pesar de la cerrada noche.



José



Raro será encontrar una persona

en medio de esta lóbrega tiniebla

que esté dispuesta a darnos tibio  albergue.



María



No perdáis la esperanza, amado mío.

Dios proveerá del sitio en que se cumplan sus benditos designios.



José



Dices bien.



(Siguen caminando entre la negrura. Encuentran una posada)



José



¡Una hostería en donde asir podemos

nuestros cansados cuerpos!



(Se allegan a la posada, pero sale el dueño y les dice que no hay sitio)



Dueño de la posada



No hay sitio ya para albergaros.

Hasta el rincón más mínimo cubierto

está, tan lleno que hasta los pulmones

no pueden inhalar ya suficiente.

Lo lamento, pero debéis marcharos.



José



Entiendo. Nos marchamos de esta parte.



(se marchan)



José



Te veo de mal semblante, amada mía.



María



Es que un sopor se anega en mis costados.

Me cubre por un lado y por el otro.



José



Resiste, que hallaremos la posada

que un dulce fin le de a nuestra vagancia.



María



Como murciélagos o aquellos ecos

de las cavernas rumorosas y hondas

me siento arder el la frialdad pesada

de este sudor, desmayo ruboroso



José



Resistid.



(Caminan José y María hasta hallar una cueva)



José



Sólo nos queda este antro por albergue,

refugio de pastores y animales.



Telón



Segundo cuadro



El ángel avisa a los pastores del nacimiento de Jesús. Los pastores son engañados por el Luzbel.



Coro



En los páramos fríos tantas ovejas

hay. En el monte Galaad tantos cabritos

relumbran por su ausencia en el invierno.

Sólo pastores y corderos pocos ocupan

este paraje yermo.



(Entran los pastores)



Pastor 1

Sí, como te decía,

por más que a ella la busco, no aparece.



Pastor 4



Pues una oveja falta a tu rebaño.

Y, con las que este invierno ya has perdido,

tendrán muy poco ya de qué comer.

Dios te ampare en la próxima cosecha

para que tengas qué darle a tus hijos.



(Entra el Arcángel Gabriel a escena. Los pastores se sobresaltan. El Arcángel Gabriel avisa a los pastores para que vayan a adorar al Niño)



Arcángel Gabriel



No me temáis, anuncio gran contento,

que lo será para cualquier oído:

os ha nacido hoy, en la ciudad

de David un salvador,

que es el Cristo Señor;

y de faro de luz esto os valdrá:

envuelto encontraréis a un bello niño

en pañales, tendido en un pesebre.



Como una tea que se planta en medio

de una laguna e irradia

los caudales de agua con su vivo calor,

en medio de los cánticos de los grillos nocturnos

y navega su luz ya distanciando

en brumas de espesor y de negror,

de igual manera está ya iluminando,

llena de brío, de Belén la estrella de prolongada cola

guiando a los pastores al Mesías.

Segidla, pues, humildes ganaderos.



Estrella



El turbión yo conozco más sonoro.  

Ilumino en luz las viviendas mágicas

con áureo albor y con vigor de oro.

Mi luz alumbra hasta las trombas trágicas

y rumorosa hondura do el quejido

agudísimo pierde su sonido.



He visto bóvedas ensimismadas

con sus propios clarores de desierto,

con sus fieros azules de pupila

y con sus ojos lívidos de muerto.



Soy yo la que conoce rumbos todos

de este zafíreo manto mal llamado

de lunares eclipses y solares

solio de luz, y en almas desbordado.



Pastores



Vámonos a Belén a ver el caso

y a mirar al Mesías en el pesebre.



Pastor 2



No, pos prepárense. Yo cargaré mi burro

con l’agüita p’al camino,

pos ora p’al real nos caminamos.



Pastor 3



A mí, sinceramente, no me gustan mucho los niños.

Voy con ustedes porque no me quiero

quedar aquí sin compañía ninguna.



Pastor 4



En cuanto más pronto lo conozcamos

mejor será a nuestras humildes almas.



(Los pastores van rumbo a Belén, cuando, de improviso, se les aparece el Luzbel junto con los pecados)



Luzbel



¿A dónde tan alegres?



Pastor 2



Vamos a venerar a mi Siñor.

Dizque tenemos que seguir la estrella.



Luzbel



¿Qué no sabéis, criaturas, que hay jolgorios en el vecino pueblo,

 y hay cerveza que las lenguas más exigentes puede

saciar en esta noche placentera?

¿No sabéis que hay criaturas muy hermosas

y gente no hay que cortejarlas quieran?

¿Por qué perder el tiempo, si podemos

ir a danzar un poco con mis nenas

allá al otro lado de la lomita. (empieza a danzar)



Pastor 3



Yo sí me voy. Total. Ni tengo ganas

de ir a ver a un escuincle entre pañales.



Pastor 4 (con mueca de fastidio)



No iremos hoy; tal vez será otro día.

Hoy el lucero guía nuestros destinos.



Luzbel



El imperioso hado, más bien dicho.

¿Ya que no queréis ir donde os invito,

me aceptáis este vino tan siquiera? (saca el vino y se lo da al segundo pastor)



Pastor 2



‘ta  re güeno, no dispreciaremos

este regalo que nos das.



Luzbel



Mis pastores, buen viaje, que esta noche

os hallaréis pronto en la luz divina.



Pastor 3 (a los otros pastores)



Allá ustedes. De lo que se pierden.

Chance y me quedo con el mujerío

y vengo a presumir todas mis novias. (acompaña al Luzbel)



Pereza



¡Qué flojera de ir a ver al mentado chamaco!

¡Mejor éntrenle con ganas al reven!







Luzbel



“Alégrese y gocen, que la vida es corta.

Alégrense y gocen, lo demás no importa”.



(El Luzbel le quita un pañuelo al pastor 3 y lo entinta en sangre. Lo arroja al suelo con un gesto gozoso y macabro. Luego se retira junto con los pecados. El pastor prueba el vino; luego, con confianza, bebe. Los demás pastores, a excepción del 1, siguen su ejemplo. Pronto, se hallan borrachos y empiezan a perder la compostura)



Pastor 1



¡No debieron entrarle!



Pastor 2 (Borracho)



No seas ma… ‘ente a shupar con nosotros.



Pastor 1



No los voy a seguir en su indecencia.

(asintiendo y agitando el dedo índice de la mano derecha):

Para mí, el que pasó era el chamuco.



Pastor 2



¡’tarás buey!

Mira, buey, ¿para que siguir a la esa ‘strella cab… brona?

Mijor pasa la noche aquí en el shupe.

Naiden te va a seguir, ni anque lo jales.



Pastor 4



Y, aparte, donde se está bien allí es el Mesías.

(bebe un poco)

¿Acaso le viste patas de cabra a ese señor

para que puedas decir que era el chamuco?



Pastor 1



Era suficiente con oírle la voz de becerro.

Yo voy a ver al niño, no me quedo.

Y seguiré la estrella de Belén.



Pastor 2 (borracho)


Yo mi quedo con mi gentilicio.



Pastor 1



Con tu gente, querrás decir.



Pastor 2 (borracho)



¿’ónde táis, mujer felónica?

¿Cómo ti voy a olvidá?



Pastor 4



¡Viva Judea, cabrones!



(Entra el Arcángel Gabriel)



Arcángel Gabriel

¡Hijos de Palestina, en qué han caído!

Ensoberbecido se han,

pues al pesebre en poco le han tenido.

No son dignos de ver ebúrneo rostro

del Salvador en tan penoso estado.

Os habéis dejado corromper

por Satanás en forma de varón.



Pastor 4 (con la mano en la cabeza)



Ya me decía yo que esa criatura

no era lo que a mis ojos parecía.

¡Si semejaba ser el chupacabras!



Pastores



Perdónanos. Danos otra oportunidad.

Iremos a adorar al Salvador

y a los pecados abandonaremos.



Arcángel Gabriel



Quedáis absueltos. Mas os tomo nota.

Os doy una oportunidad final

y la embriaguez les quito a vuestros cuerpos.



(El Arcángel Gabriel hace un movimiento de manos. Los pastores se recuperan y se disponen a ir a ver al niño)



Pastor 4 (ve el pañuelo de Josué tirado en el piso y ensangrentado)



¿Qué no es este el pañuelo de Josué?



Pastor 2 (triste)



¡Ya se nos petateó!

(mira al cielo)

¡No debites dejar que se pelara!



Pastor 4



A él la espesa brea de la Parca

lo enfangó por los ojos y el aliento.

Bebióle Satanás la poca sangre,

la concentrada y horrorosa sangre

que sólo a Jesucristo le debiera.



Y ya se van las aves sollozando,

y se van los rebaños sollozando,

Judea toda entera, cual mi llanto.



Pastor 2



Nomás digan qui ya colgó los tenis

y que lo lloraremos hoy ritiarto.



Pastor 4



A pesar de beodo, era tan bueno.



Pastor 2



Pos ni tanto, que to’avía mi debe

unos dineros desde el mes pasao.



(salen de escena los pastores)



Tercer cuadro



Coro



En la corte de Herodes se presentan

los Reyes Magos que de oriente llegan

a estas tierras estériles regidas

por el demente rey antes nombrado.



Los Reyes Magos y Herodes



Reyes magos



Bienaventurado seas, Herodes.

El astro de las profecías está

volando en los cielos de tu tierra.

Según los vaticinios más propicios,

al Mesías verdadero nos guiará:

un niño que vendrá a las miserias

exterminar por siempre de los hombres.



Herodes



Id e indagad sobre ese pequeñuelo

con gran detalle; y cuando lo encontréis, decidme, para igual ir a adorarle.



(Los reyes magos se ponen en camino y van a adorar al niño)



Herodes



Temo las predicciones de los vates:

ha de nacer un rey que me destrone.

Y saber quiero de su paradero

para impedir la profecía nefasta.



Telón



Cuadro impreciso 2





Herodes



Magos traidores, se han evaporado

por otros rumbos, sin venir a verme.

Coludidos están con ese niño

para quitarme el trono que me atañe.

¡Perros impíos, si alcance yo les diese,

los echara de pasto a los leones!

Pero queda en mis manos darle muerte

a ese chiquillo infame del augurio.

¡Todo menor infante de dos años

asesinado sea!

He dicho.



(Sale, iracundo, de la escena)





Cuarto cuadro



Los pecados atormentan al pastor engañado. Éste se arrepiente de sus pecados y suplica la ayuda divina.



Lujuria



Así te quería tener, papacito.



Ira



Te la vas a pasar a todo dar.

Te va a doler, pero nos va a gustar.

Si reniegas de Dios, terminamos pronto.

(Comienza a torturar al pastor)



Pereza



¡Qué gracioso!

Perras y perras en desfiladeros.



Luzbel



Párale, que le duele. Ja, ja…



Lujuria



¿Acaso escuché algo?

No, creo que no.



Luzbel



Ja, ja…



Envidia



Será delicioso el crujir de sus inútiles huesos.



Luzbel



Pínchenlo.

Desóllenlo.

¡Que de gritos de niña atropellada

o golfa histérica!



Lujuria



Inmolaré al infierno a este vil pastor.

Que expíe los pecados humanos.







Luzbel



¡Abjura, porquería, abjura! (rie)



Coro



Estoicamente el hombre soportaba

el martirio que la Ira le otorgara;

el severo flagelo toleraba

como si de la brisa se tratara,

ni aun el hierro candente le mudaba

el sosegado gesto de su cara.

Todo era inútil, nada renegaba,

del Dios de su niñez que aún amaba.



Pastor 3



¡Oh, mi Señor, apiádate de mí!



(Se ilumina la estancia y el pastor. por un milagro divino, queda libre)



Pastor



¡Oh, gracias a mi fe he quedado libre

y me dispongo a ir con el niñito

para pagar la deuda que le tengo!



Pereza



¡Cogedlo, que se escapa!



Luzbel



¡Quien primero lo coja se lo coge!



(El pastor huye mientras lo persiguen los pecados)



Telón



Segundo acto



Primer cuadro



Los reyes magos van a adorar al niño. El demonio y sus secuaces van vestidos de hombres comunes. Tratan de engañar a los reyes.



(Entran los reyes magos)



Los reyes magos



Hemos visto su estrella en el oriente

y en Belén de Judea a adorarlo vamos.



Luzbel



¡Vaya, las tres gracias!

¿Por qué van a adorar a aquel dios niño,

no saben que es mentira eso que viene

a exonerar al hombre y darle salvación?



Gaspar (a Luzbel)



¡Callad, falaz villano!

¡No sabes lo que dices!

Mejor ven a adorarlo con nosotros.



Luzbel



Si es que me acompañas.

Mas esta chica es un buen partido

si no quieres conmigo solazarte.



Lujuria



¡Gaspaar¡,  ¿No te parezco atractiva?

si quieres puedes darme una nalgada

para que veas si vale la inversión.

Yo soy ebúrnea, yo soy nevada

Yo soy la rosa de excitación.

Mi alma de goces está anhelante

de caer de espaldas junto a mi amante.

¡Bésame, Gaspar, estos tus labios!



Gaspar (horrorizado)



¡Apártense, criaturas!



Lujuria



¡Ja, de lo que os pierdes,

de una sin par criatura como yo,

tan sincera, callada y sensual

y perspicaz y perfumada y buenota

y, sobre todo, modesta.



Melchor



No caeremos en vuestros artificios.

Han engañado a mucho. Pero tengan

en cuenta que nosotros somos magos.

Y sabemos que vienen del infierno.

(saca una varita y la agita contra el diablo)

Expecto Patronum



Envidia



¡Cálmate, Harry Potter!

Pero, a ver esa varita.

¿Dónde la conseguiste?



Melchor



Allá por el mercado de la bola



Envidia



¡Presta! (le arrebata la vara)



Baltazar (a la Envidia)



Devuélvele la vara.



Diablo (a la Envidia)



No seas pueril, déjale su palito.



Envidia



Esta bien. Pero me compras uno.



Luzbel



Mucho susto en conocerlos. Ya nos vamos.



Baltazar



Que no se les vuelva a ver aquí.



(El diablo y los pecados toman otro camino para llegar al nacimiento)



Quinto cuadro



La Virgen, San José y el niño. El diablo y los pecados observan.



(Entran José y María a la cueva. Allí, María da a luz a un niño. Entran Satanás y los pecados, pero observan desde lejos la escena)



Ánsar (abanica al niño con sus alas)



María



Sus ojos los bueyes y asnos tiernos conmueven.

Yo mezo a mi niño y el orbe se queda suspenso.

Mil siglos y venas de bosques y enjambres palpitan.

Yo mezo a mi hijo en las olas, espejos de astros.

Le llora el establo cual selva nocturna callada.

Mi niño incontables creaciones sueña rendido.

Ovejas se acercan al nene y se quedan prendadas.

Los ánsares albos con alas al chico abanican.

Y Dios en lo alto derrama su lágrima fausta

al tiempo que mezo a mi niño abrazado a mi pecho.



José



Cuando el cosmos diuturno

en cascadas de éter lo rociäba,

y, en éxtasis nocturno,

su sosegada frente penetraba,

el cuervo taciturno,

su bondadosa faz abandonaba,

al tiempo que su sien se iluminaba.



y, a un tiempo que vibraba,

su tierno microcosmos agraciado,

a un mismo paso andaba

el macrocosmos vasto, dilatado.

Un astro acompasaba,

ese astro que por dentro del sagrado

era brillante espíritu irisado.



Este del Hombre el Hijo

redimirá los crímenes del mundo

y, con su crucifijo,

desterrará almas de este cieno inmundo.

Traerá más regocijo

del zafir paternal domo profundo.

Y bramará Satán en el submundo.



Lujuria



Pero, ¿que pendejadas

estos cabrones dicen al chamaco?

Parecen vomitadas

por un ajado y vejestorio cuaco.

¡Qué cursis y trilladas!



Pereza



¡Que hueva da escucharlos!



Ira



Se pasan de rosas los tipos.

Mejor nos largamos al Hades borrando la arcada.



Luzbel



No es tiempo.

Esperad.



Segundo cuadro



Los reyes y los pastores llegan a adorar al niño.



Melchor



Tú, que de nívea faz un niño eres;

a ti, árbol frutecido en primavera;

yo te entrego el oro



Gaspar



Angelical niñito sin segundo,

de espuma pasmo y pasmo de la bruma:

yo te ofrezco el incienso.



Baltazar



Halo de mirtos, arrayán de aromas,

ya que los astros con envidia brillan

y a tus ojos de amor se te arrodillan,

yo te ofrendo la mirra.



(De pronto, sale a escena el diablo, acompañado de los pecados)





Luzbel



Yo; la muerte ¡Ja! (Arroja al pesebre un cráneo pequeño)



María



¡No! (Toma la calaca y la lanza del pesebre)



Ánsar (se espanta y grazna)



Luzbel  (al niño)



Suave niño: permite que te envuelva

con la pintiparada madreselva

con que me deleitaba por entero

burlándome en las piernas de muchachas

entre tortas tamales y garnachas 

y albóndigas que expende el carnicero.

No como a Absalom el color propicio

te cubre el gesto enmedio del fornicio.



Melchor



¿Pero quién se ha creído este fantoche

para insultar así al Hijo del Hombre?



Ira



Es Satanás. Y está en su derecho.

Y si objetasen lo contrario, mienten.

¡Ea, bellacos,

que no os atrevéis a contrariarme,

pues sentiréis el filo de mi daga

en el tímido cuello y longa vena

que yo, con desenfado, cortar puedo.



José



Apártense, gusanos malhadados,

cuervos corruptos, viles sanguijuelas,

veneno de protervos alacranes.



Ira



¡Calla, si quieres conservar el seso!



(El diablo roba al niño. Lo lame. Los pecados ríen, divertidos. José y María empiezan a gritar. De pronto, el Arcángel Gabriel llega)



Arcángel Gabriel



¡Fuera, depravados! (Le quita el niño al diablo y lo devuelve a la Virgen. Lanza un rayo a Satanás que resulta herido. Los pecados se marchan)



(Llegan los pastores, a excepción del tercero. Se conmueven ante el tierno cuadro que se les presenta)



Arcángel Gabriel



Efluvios das que a las auroras restas.

Destellos das que a los luceros rindes.

Con tu beldad verdecen las florestas.

De la vana riqueza tú prescindes.



De Satanás maligno fuego escindes;

sus demoñuelos de peladas testas

te indultan de sus lápidas funestas

en del infierno los lejanos lindes.



Pastor 1



Eres tan bello cual la fuente fría

donde llevo mis corderos a beber.

Te doy esta manzana.



Pastor 3



Yo traigo una cobija para el niño.



Pastor 2



Yo ti quero como quero a los santos

de mi pueblito, como si quere a un hijo de uno.

Yo na más te me entrego yo.



(De pronto, llega un poeta, junto con la pastora incidental)



Poeta



No tengo que ofreceros, mas que estos tristes versos de un poeta.



Suave pesebre,

halo encendido,

párpado niño

del numen del mundo.



Infinitas lágrimas de la noche,

infinitas sombras de lechuzas y una rosa de mármol

entre tropeles de cálices donde Dios rezuma

otras tantas de alegría. 

Son diminutos astros de blandura en las hojas

que humedecen la noche en que naciste.



(Todos empiezan a adorar al niño)



Pastora incidental



Yo de bastante lejos he venido

a honrarte, niño, con mi pía presencia.

Espero que tu luz mi vida encienda,

y que, algún día, en el cielo

pueda ver los hermosos querubines

de los que tanto cuentan las historias

de aquel humilde pueblo del que vengo.



Melchor



Nos retiramos muy agradecidos

al haber contemplado al Salvador.



Gaspar



Que de gracias os colme el alto cielo

y mil años os dé de bendición.



Baltazar



Desde ahora tendrán todos los chicos

regalos en el Día de Nochebuena,

para que se recuerde esta alborada

en que nació en modesto pesebre,

como pobre pastor entre animales,

el Hijo del Hombre.



Pastora incidental



Vayan con Dios, señores,

y esparzan donde fueren

lo que han visto

este día en que los astros son más astros.



Telón



Tercer cuadro



(Cuando los reyes magos vuelven a sus respectivos países son avisados por un ángel de que no tornen con Herodes)



Reyes magos



A nuestras patrias vamos satisfechos.

Contemplado hemos al que los destinos

del mundo cambiará, ciegos abismos.



Melchor



Ya se hace noche.



Gaspar



En pie pongan las casas de campaña.



(Los magos ponen en pie las casas de campaña y se van a dormir. En sueños, se les aparece un ángel)



Ángel menor



No volved, aunque rompan sus promesas,

junto a Herodes el rey,

pues esto os digo:

hipócrita es, y receloso para

con el Cristo Señor;

y en darle muerte

no dudaría un segundo.

Pues, marcharos

por sitio donde no pueda encontraros.

Ténganse por dichosos

y cuenten en sus patrias lo ocurrido

para que de Dios hijo verdadero

halle casa en muchos corazones.

Yo os bendigo y os dejo con sus sueños.



Cuadro final



El diablo muere y los pecados son desterrados por el Arcángel Gabriel



(Entra el diablo, herido. Los pecados lo acompañan)



Diablo (llorando)



Me vengaré. Lo juro.

Hijos de pudibunda madriguera.

¡Juro que me voy a v..!

(El diablo cae y se convulsiona)



Envidia



¡Que se nos muere el diablo!



Ira



¡Que se nos muera!



Vanidad



Es la influenza, se le complicó.



Lujuria



¡Tráiganme, pronto, alcohol para ponerle!

Llamen una ambulancia.

Llamen a la cruz roja.



Pereza



¡Ah, qué hueva; déjenlo que se muera!



Envidia



Pues eso sí que no le envidio al Diablo.



Lujuria



Se nos ha muerto el Diablo, pobrecito,

como niña que corre a lo pendeja

y en el suelo revienta su molleja

y en pocos paños muestra su infiernito.



Diablo



Yo volveré, no hurtéis a la alborada

afanes nuevos; no, que, putrefacto,

heriré nuevamente sus oídos.

En mis huesos desnudo más desnudo

que el aire desnudando a lo desnudo,

perseguiré a los hombres hasta el linde

con un pavor más hondo que el incesto

con tu padre y tu madre y con tu hermana

y tus antepasados relamidos

por sibilantes lenguas viperinas

y por arpías cubiertas de venablos.



Los pecados



Al sollozar del Niño se pudre un Leviatán,

la estrella de Belén brilla en la náusea,

aúllan, en bramido, las bestias en sus flores

que se fermentan todas con un mismo cantar.

¡No volteen, perros, mírennos, les hablamos!



¡Gloria a Satanás en las bajezas

y paz a los hombres de poca voluntad!

¡Viva la Gran Ramera!

¡Viva el dragón de las coronas de oro!



(Entra el Arcángel Gabriel e interrumpe a los pecados)



Arcángel Gabriel



Blasfemos:

Yo os destierro para siempre, inmundos,

junto con ese diablo fallecido.

Espero no encontraros nuevamente

sino hasta el día del postrimero Juicio.



(Los pecados salen de escena. Queda el Arcángel Gabriel)



Arcángel Gabriel



Cisne y cordero, oh Dios, ebúrneo y claro

petrificado al punto por su canto

al cenagal lo deja, y en preclaro

signo de amor astral nos muestra encanto.



Lactescente licor de cutis claro

al orbe enseñará el recto camino.

Al hombre brindará su amante amparo

que lo conduzca a salvador destino.



Purpúrea curva en su carmín intenso

nos brindará una vida en el decoro

para ganar la otra, refulgente.



Con sus iris de lis, cáliz de incienso;

con sus brasas de amor, mares de oro;

relumbrará su gloria eternamente





























No hay comentarios:

Publicar un comentario