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miércoles, 30 de mayo de 2012

Lolita del alma

Creo que esta obra no vale mucho la pena, pero si se arriesgan a leerla...

Lolita del alma

Primer acto

Personajes

Nallely: Una mujer pálida, ojerosa, enferma y delgada, tiene un vestigio de una cuchillada en el cuello. Viste una minifalda rosa y una blusa del mismo color. Es muy melancólica, tiene la mirada infinitamente triste y derrotada.

Joven: un individuo sano, de piel clara. Viste con un suéter azul cielo, guantes blancos, pantalón de mezclilla azul. Sus zapatos están bien boleados. Se encuentra perfumado y limpio.

Algunas mujeres

Algunos hombres

Escenario sombrío. Unas mujeres con colores llamativos, muy maquilladas; de tacón dorado, minifalda y escote desfilan en círculo mientras unos hombres situados en su periferia las observan morbosamente.

Un joven pasa por la calle sin saber lo que adentro ocurre. Es de unos 19 años; de clase alta. Al darse cuenta de lo que hacen los de adentro los mira con repudio. Está a punto de retirarse cuando se topa con una mujer conocida.

Joven: (en voz alta y atónita, la mira como horrorizado) ¡Nallely!, tú... ¿aquí? (después de hacer una pausa toma retoma con energía su diálogo) ¡tú que eras el sueño de todos, que representabas los más altos ideales de comportamiento!... la bella e inteligente y sociable y líder y acaudalada y...

Nallely: (ruborizada y con la mirada baja) esa mujer era yo

Joven: (como queriendo llorar) ¿pero cómo llegaste aquí? (no espera respuesta. se va, pero de espaldas dice) prefiero recordarte como eras antes, ahora ya ni te pareces a ti misma.

Nallely: (con voz que da compasión) ¡No te vayas! Te necesito.

Joven: (deteniendo su marcha y mirando de nuevo a Nallely) Está bien, pero vayamos fuera de este lugar, no me agrada.

Nallely: (mirando fijamente al joven) ¿Porqué lo dices?

Joven: (señalando a las sexoservidoras) No me gustan ésas.

Nallely: (da un suspiro y dice) soy una de ellas.
El joven llora en silencio y se limpia con un pañuelo de seda que saca discretamente del bolsillo derecho

Nallely: Basta. No vale la pena. Guarda ésas lágrimas para otra ocasión.

Joven: No puedo soportar verte así tan destruida, Nallely.

Nallely: (como dudando de que así se llama) Lolita. Soy “Lolita la Pelandusca” otros me dicen la... (es interrumpida)

Joven: ¡calla! (se sienta en una banqueta y comienza a llorar, ahora como herido de muerte por una estalactita de hielo, se agita violentamente) ¡Perra vida del coño!

Nallely: (con tranquilísima voz) calma, nada es tan malo como parece.

Joven: (negando con la cabeza) no puedo.

Nallely: Lo sé, (se sienta junto a él y lo consuela)

Joven: (incrédulo) ¿cómo puede ser posible, si tenías abrigos de marta cibelina, tenías joyas Cartier; Un Alfa Romeo, un Ferrari y un Jaguar; todos del año.

Nallely: La empresa de mi padre cayó en la bancarrota. Quebró. El cayó en el alcoholismo. Comenzó a apostar en el hipódromo a caballos que siempre perdían, luego hizo apuestas en grande. Casi nunca ganó. Cuando ya habíamos perdido todo, a excepción del Ferrari y la casa, en un último intento por salvar nuestro patrimonio, jugó la casa.

Joven: ¿Y luego?

Nallely: Es lógico saber lo que pasó. Nos quedaba únicamente el Ferrari, pero al volver de la apuesta, estaba tan ebrio que chocó en la carretera. Desgraciadamente murió en el acto.

Joven: (con gran solemnidad) En paz descanse. ¿Y tu tío de España?, es tu único familiar vivo.

Nallely: como la compañía aseguradora arguyó un supuesto suicidio, no me dieron la más mínima cantidad monetaria. No me recibió mi tío de Madrid, que aparte de mi padre es la única familia que tengo.

Joven: Pero si tu tío vivía en Santiago de Compostela, Galicia.

Nallely: (muy pálida) Es verdad, tanto tiempo ha pasado que no recuerdo ya muchas cosas.

Joven: vaya.

Nallely: (con una voz quebrada ) una noche cuando imprudentemente regresaba del panteón, tres tipos sin alma me arrinconaron en un callejón. El primero de ellos me dijo. “tas buena chamaca, mira nomás que (...) tienes”, un segundo se acercó a mí y me dijo con un cinismo bárbaro “¿nos haces el favor?, nada te va a pasar con que te agarremos tantito”. traté de escapar, pero uno de ellos, no recuerdo cuál, me puso una zancadilla y caí de bruces. Aún así me levanté y le di un golpe. Mas el tercero, un hombre horroroso, con una navaja intentó cortarme el cuello. Al final terminaron ultrajándome sin compasión. era tan horrible cuando me decían “ toma perra” “verdad que te gusta” “para eso son las viejas como tú”, “abre las piernas zorra o te meto el cuchillo ya sabes donde”.

Joven: (totalmente tumbado en la orilla de la banqueta) ¡Nooo!

Nallely: uno de ellos me dijo: cuando tengas frío y te sientas solita ven a la cantina y verás que te calentamos” me asestó un fuerte golpe en la cabeza, ya que le escupí en la cara al oir sus indecorosas propuestas. No sé que pasó después, pero amanecí en un basurero abandonado. Por poco muero de una hemorragia.

Joven: ¡no me cuentes más, no lo soporto!

Nallely: Después de cosas peores llegué aquí a la calle. Y me gano la vida como puedo. Aunque ya no soporto al padrote, más bien a su representante, al verdadero padrote ni lo conocemos. Me quiero ir de aquí, mas el representante dice que el padrote me matará si huyo, pues se oscuros secretos de este negocio. Sé de los niños que ocultan en el sótano.

Joven: No importa tu oscuro pasado, Nallely, mis tempranas edades se vieron iluminadas por la antorcha de la esperanza, que veía, y aún veo brillar en tus ojos. Te sigo amando mujer. Entiéndelo bien.

Nallely: (seria, con los ojos elevándose a la izquierda) pensar que nunca comprendí tus sentimientos, es que eras tan...

Joven: ¿aburrido?

Nallely: no. Simplemente no te comprendía, eras muy raro

Joven: (con voz algo siniestra) siempre lo he sido.

Nallely: (guarda silencio por un momento, toma aire y dice) No quiero lastimarte, pero debes conocer algo.

Joven: ¿sí?

Nallely: tengo SIDA (deja mudo al joven)

Segundo acto

El mismo sitio. Sólo que un poco más oscuro, pues se acerca la noche.

Joven: No importa tu enfermedad, Lolita del alma, si antes al contemplar tu esbeltez y finura de tu excelsa anatomía, tu impecable rostro y el júbilo constante de tus labios; te amaba, ¿Por qué dejar de hacerlo ahora, en que pateada por la vida, en la avasalladora soledad tejes tu nido?, es más mi amor por ti ahora que antes. Nuestros dolores se han multiplicado, del mismo modo nuestro amor quedará elevado aun confín mucho más lejano.

Y si no fuera así, mi presente se vería acuchillado por estiletes de hierro hitita, por dardos amazónicos; eso sería el no tenerte entre mis brazos. El fruto de la vida no da un dulce jugo si no es besado por unos amantes labios.

Nallely: No debo ir, ¿qué diría la gente si se enterase que amparas a una como yo?

Joven: No importa Nallely, haremos lo que podamos para ser ambos felices. Cásate conmigo, vayámonos de esta degradada y degradante ciudad que tanto nos ha hecho sufrir.

Nallely: (con rostro de duda) pero...

Joven: te lo ruego

Nallely: este...

Joven ¿entonces?

Nallely: No lo sé

Tercer acto

Una casa rica. Una reproducción de “El rapto de las hijas de Leucipo” al fondo de la sala. Una mesita redonda y unos sillones aterciopelados. Están sentados en un mismo sillón.

Nallely: (alzando una copa de vino) C’est la vie.

Joven: sí, después de tanto sufrimiento las mariposas blancas se posan en nuestras manos depositando el néctar de la tranquilidad.

Nallely: los árboles son como unas plumas de quetzal que tiritan en la tarde, ¿serán los ojos de Dafne o las pupilas de la amada de Apolo?

Joven: Son los testigos de nuestras bienaventuradas querencias.

Nallely: (recordando su pasado) Ay

Joven: No te atormentes más con lo que ya pasó

Nallely: tres años de esa vida, no se olvidan tan fácil.

Joven: (con la mano en la barbilla) ¿Si yo pudiese vengarte, si pudiese desfacer tus agravios!
Nallely: No pienses en la venganza, ya que corrompe el alma. Los corazones de los pecadores serán pesados junto con la pluma de la verdad.

Joven: Cierto es Nallely, los denunciaremos, y si no se resuelve nada tendremos que recurrir a otros términos, pero hay que evitar a toda costa infringir la ley.

Nallely: (Se exaspera) ¡quiero ver a esos tipos muertos!, ¡que paguen lo que me hicieron!

Joven: ¡¿Nallely?!, ¿que te sucede?

Nallely: (con malicia) ¡virtud, no eres más que un nombre! les daré muerte a ustedes tres, también al padrote y su representante.

Joven: No Nallely, no lo hagas, te aconsejo que los denunciemos

Nallely: No. Sé donde se esconden

cuarto acto

El exterior de una cantina, se oyen canciones de borrachos

Nallely: (a un señor que sale de la cantina) No conoce a un señor como de esta estatura ( señala la estatura con su dedo) , como de unos cincuenta años, calvo, algo pasado de peso, de ojos café claro. cojea un poco de la pierna izquierda.

Señor 1: A lo mejor es “el Pelagatos”, para qué lo buscaban

Joven: es un “muy querido amigo”

Señor 1: viene con sus amigos como a eso de las diez de la noche.

Nallely: Gracias

Joven: (al señor 1) con su permiso (cuando ve que ya se fue el señor, con aire despectivo dice) el Pelagatos. Bonito apodo.

Nallely: Matémoslo hoy mismo, ¿traes algo para matarlo a el y sus amigos?

Joven: (indeciso) este revólver (lo saca de un cinto oculto)

Nallely: (arrebatándole el revólver al joven) yo quiero matarlos

Joven: ¡basta!

Nallely: (como poseída) he dicho que yo los asesinaré

Joven: (muy espantado) ¿qué te pasa?, nunca te había visto así.

Nallely: la venganza es el placer más exquisito, no la dejaré ir sin haberla probado, mataré al padrote, a su asistente y a toda sus hijos, si es que tiene. Ni Dios me lo impedirá

Joven: Esto es algo irracional. Estoy arrepentido de haber deseado vengarte.

Nallely: ¿quién empezó con la idea? eh

Joven: no sabía lo que decía

Nallely: eres un mentiroso

Joven: mira quien lo dice

Nallely: eres igual que todos los hombres

Joven: perdida mujer no debí recogerte de ese burdel

“¿qué escándalo es ese?”, (grita un hombre desde adentro de la cantina, después de un momento sale)

Hombre 2 (el representante del padrote mayor): ¿qué haces aquí Nallely? ¿no te ordené que te quedaras en el burdel?, esto lo sabrá el Padrote Mayor.

Nallely: (le escupe en la cara y con un gesto de inmenso odio dice) ¡que lo sepa!, no me importa. (Dispara contra el hombre 2)

(Sale el Padrote Mayor, un hombre de unos cuarenta años, algo calvo, de facciones rudas; viste un chaleco de piel, un pantalón de mezclilla y unas botas de piel de cascabel)

Padrote Mayor: (con una voz monstruosa y furiosa) ¿Qué hiciste Lola Pelandusca?

Joven: (al padrote) ¡papá!... ¿tu eres... padrote?

Padrote Mayor: (al joven) ¡Kevin!, Oh, ¡Carajo!

Joven Kevin: eres un cerdo, lo que haces no tiene nombre. Pensar que me creí ese cuento de que eras socio de la Coca Cola y por eso podíamos vivir bien. Si es así desde hoy no quiero tu sucio capital.

Padrote Mayor: Si fui socio, pero ahora me dedico a esto, deberías agradecérmelo todo. No cualquiera vive como tú, hijo.

Joven: No conforme con corromper mujeres te dedicas a prostituir a niños inocentes.
Padrote Mayor: (a Nallely) ¡Maldita Lola chismosa!, fuiste tú la que se lo dijiste, ¿o me equivoco?

Nallely: (con una sonrisa diabólica y dirigiéndose al padrote) pagará con lo que más le duele. (Dispara tres veces contra Kevin)

Padrote Mayor: (dice fríamente a Nallely) en cuanto a que es mi hijo, ni te preocupes, tuve que ampararlo casi obligatoriamente. Su madre murió como tantas prostitutas.

(Nallely cae desmayada)

TELÓN



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